De estratega digital a la pista de baile:
Una historia de equilibrio

Carolina Laiton

Co Founder - Digital Strategist & Consultant

Publicado el 06 de Marzo de 2024.

El cerebro es una increíble máquina tecnológica; ni el desarrollo de inteligencia artificial actual podrá superar las maravillas que realiza ese maravilloso dispositivo insertado en la parte superior de nuestros cuerpos. Varios mitos dicen que, como humanos, no usamos ni el 10% de su capacidad y, sea cierto o no, la verdad es que durante años se ha dado más privilegio al hemisferio izquierdo, aquel que se encarga de nuestros pensamientos más lógicos, racionales, lineales y temporales de nuestra vida.

Construir estrategias digitales durante tantos años para una variedad increíble de clientes se ha convertido en un gimnasio diario para esa parte de nuestro cerebro. Es apasionante ponerse en la piel de sus empresas, entender sus industrias, conocer a sus clientes y construir en conjunto tácticas, mensajes y experimentos para lograr resultados que pueden cambiar el curso del mundo o la vida de miles de personas.

¿Pero qué pasa con nuestro olvidado hemisferio derecho en un mundo donde todo parece terminar en tablas de Excel y presentaciones en PowerPoint? En RUBICA, rompemos con los tradicionales modelos laborales. Es muy difícil explicarte qué somos hasta que lo vives, y sí, algunas personas pueden considerar nuestro estilo tan diferente que puede no gustarles, pero otros, los que apreciamos salir de la zona de confort, abrazamos con valentía esta rebeldía “laboral”.

¿Cómo lo hacemos?

Aunque en RUBICA estamos en constante desarrollo de nuestro lado más analítico, racional y estratégico, en este post quiero mostrarte lo que hacemos por la otra mitad de nuestras mentes.

Y es que nuestro amado hemisferio derecho nos reta a jugar con el azar, a ser atemporales, desarrollar nuestra creatividad y expresarnos de maneras más intuitivas, analógicas y hasta no verbales. Hay reuniones de equipo donde podemos terminar disfrazados de nuestras marcas desfilando como en una pasarela de Miss Universo, improvisar canciones o bailes. Indagar en lo más profundo de nuestras mentes para resolver el reto semanal que traen los anfitriones de las reuniones de equipo y verte inmerso en un montón de situaciones inesperadas que, sin saber cómo, terminas resolviéndolas con increíble creatividad.

Y es que las expresiones artísticas, fantasiosas, que apelan a sentimientos y emociones nos desnudan otra parte de nuestro ser y nos acercan a conocernos más holísticamente. Sin querer, estamos formando criterio, seguridad, confianza para aceptar cualquier reto intelectual que se nos presente. Y es que, como en una pista de baile, se necesita más que saber bailar, se necesita sentir y vivir la música para gozártela con todo tu ser.

De eso se trata la vida.

En RUBICA abrazamos el concepto de vivir.

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